Un proverbio turco dice: “El que busca amigos sin defectos se quedará solo”.
La amistad es una virtud, la amistad es un don. La amistad es el combustible de la confianza que todo ser humano necesita para caminar junto a otro en la vida. La confianza se gana a través de la amistad regalada. Cuando entregas amistad, estás aumentando la confianza. La amistad estrecha relaciones. La amistad es la esencia misma de Dios.
Todo ser humano necesita de amigos con buena amistad. Cuando no lo hacemos nos vamos quedando solos. Entramos en depresiones y nos hacemos chocantes a quienes nos rodean, nos ponemos agrios y duros, secos en las respuestas que damos a otros.
Juan 15:15: Jesús dijo: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.
Interesante la razón que el Señor nos da para llamarnos sus amigos, cuál es: “Nos ha dado a conocer todo lo que ha oído del Padre Celestial”. La base que nos da el Señor no es sentimental, emocional, no está hablando de sentimientos. Está hablando de un traspaso de información top secret que no se le entrega a cualquier persona. Cuando el discípulo recibe esta información secreta, solo reservada para los amigos, tiene la oportunidad de responder a la confianza expresada.
Isaías 41:8 “… descendencia de Abraham mi amigo”. El Padre se refiere a Abraham como su amigo. Santiago 2:23 “Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”. Aquí el apóstol inspirado por el Espíritu Santo da una razón de porqué Dios lo llama su amigo: “Creyó a Dios”.
En otras palabras, los que van creyendo a los temas secretos de quienes se los confían, y los guardan con santidad, y andan en esas palabras, van generando confianza a quienes se los confían. De esta forma van ganando la posición de “amigo”.
Proverbios 17:17 “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempos de angustia”. La palabra “amigo” usada aquí es el hebreo “Ra-ah” que quiere decir “asociarse con”; “tomar la carga de otro como si fuera la suya propia”.
Es interesante que a la luz de esta traducción, Abraham es llamado amigo de Dios, porque se “asoció con Dios en los planes que Dios tenía para la humanidad, tomó la carga del corazón de Dios y no cesó de hacer lo que debía hacer para que el deseo de su amigo fuera desarrollado”. ¿Será que nosotros debemos parecernos a Jesús, cuando Él nos llamó sus amigos?
Juan 15:14 Jesús nos dice claramente: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. “La amistad y la gratitud estrecha relaciones”
LA CAPILLA FAMILIAR DESEA SER TU AMIGA
